Sabía que era el momento de hacerlo, pero aún así me daba un miedo ridículo porque para muchas personas darle follow a alguien es literal mover un dedo y ya, pero para mí eso se sentía como firmar un tratado internacional o algo así JAJAJA mientras más lo pensaba, más sentía que darle follow era aceptar que sí me interesaba Hanna de verdad y eso estaba peligroso entonces pasó aproximadamente una semana donde instagram me la seguía recomendando y yo nomás abría su perfil, veía si tenía alguna foto y cerraba la app, me arrepentía, volvía a entrar, me imaginaba escenarios bien fumados y luego otra vez nada, lit parecía mas que estaba desactivando una bomba que dando un simple follow, pero llegó el sábado y dije ya, alv…
Y pues como claramente no sé ligar como una persona normal, mi increíble estrategia para empezar conversación fue mandarle un post de F1 porque era de las únicas cosas que sabía que teníamos en común. Según yo súper casual, pero por dentro ya estaba imaginando domingos viendo carreras con ella apenas sin conocerla bien JAJAJA y luego empezó la peor espera de mi vida, porque no contestaba y yo fingiendo que me daba igual mientras revisaba el celular cada 12 segundos como enfermo mental, según muy relajado pero literalmente mi cerebro estaba así de “ya valió verga, ya la espantaste pendejo”
Hasta que después de 1 hora con 9 larguísimos minutos…
Y no sé por qué me emocioné tanto, pero cuando vi la notificación sentí que acababa de pasar a la Q3 o algo así JAJAJA, pero lo logré, ya estábamos hablando.
Ahora el problema era otro… mantener viva la conversación sin verme raro entonces mi asombroso cerebro automáticamente activó el modo payaso, cada vez que hablaba con Hanna me daban ganas de hacerla reír, le empecé a mandar chistes, burlas, comentarios bien estúpidos y respuestas cada vez más tontas.. y lo peor es que sí funcionaba, hablábamos bastante y poco a poco nos empezamos a acercar más, pero yo tenía un miedo bien específico… que de tanto chiste termináramos siendo mejores amigos.
Porque yo jamás he sabido ligar mi estrategia para demostrarle interés era molestarla, bromear y actuar como idiota esperando que mágicamente funcionara y en eso… coño, me enfermé.
Pero no enfermito de “ay me siento mal” Nanana Salmonelosis, estaba destruido, fiebre altísima, escalofríos, mareado, parecía paciente con cancer terminal, pero aún así fui a la escuela, solo para verla, porque para ese punto Hanna ya me estaba empezando a gustar muchísimo y aunque literalmente me estaba muriendo, quería verla aunque fuera un ratito, entonces fui a histo todo moribundo, sentado ahí con fiebre altísima, pero pensando únicamente en verla.
Salí de clase y ella me mandó mensaje diciendo que estaba en fositas de biblio y tontamente fui y cuando la veo de lejos…
Ahí sí se me apagó el puto windows, porque todavía ni éramos nada y yo sentí horrible, literal creo que esa fue la primera vez que sentí celos de verdad JAJAJA, pero pues me acerqué como si nada, saludé al wey, la saludé a ella y traté de actuar normal aunque por dentro estaba teniendo un colapso cancerologico y emocional y luego quién sabe qué estaban diciendo pero estaban hablando sobre Uber, el otro wey soltó algo de que el Uber de la casa de Hanna a la suya costaba como 70 pesos porque ya había ido a su casa en su cumpleaños, y yo por dentro de q…
Porque claramente mi cerebro enfermo automáticamente empezó a imaginar mil cosas. Pero ya después entendí que era Ian, su amigo, y pues sí me calmé… solo un poco. aunque honestamente no fue la forma más agradable de conocerlo JAJAJA, después él se fue y nos dejó solos, ahí todo volvió a sentirse raro… pero bonito, me acosté un rato en su pierna mientras hablábamos, ella empezó a jugar con mi pelo y a hacerme peinados rarísimos con su pinza y yo nomás existiendo ahí, intentando sobrevivir a la salmonela y a mis sentimientos al mismo tiempo y sí pensé en besarla y muchísimo pero entre que me sentía de la vrg con fiebre de 40 y que acababa de vivir mis primeros celos documentados científicamente… me resistí.
Después de estar un rato con ella me tuve que ir porque literal me estaba muriendo y ella ya tenía clase. Me pedí Uber y me fui a mi casa bien sacado de onda, pero al mismo tiempo enfermo y lleno del olor de su perfume en mi sudadera, entonces todo el camino fui pensando muchísimo, porque según yo solo iba a verla un rato y terminé acostado en sus piernas mientras me hacía peinados raros y me destruía psicológicamente sin hacer nada.
Y después en la noche ella me preguntó cómo seguía, y pues ya hablamos normal, pero yo en ese momento todavía no sabía bien quién era Ian, tampoco quería preguntar porque me iba a ver bien intensito y orgullosamente jamás iba a aceptar eso entonces me quedé con la duda callado como idiota.
Ese fin hablamos poquito y honestamente ya no sabía ni qué quería hacer, porque por un lado Hanna me gustaba muchísimo, pero por otro ya me habían dicho cosas no tan buenas de ella y pues me daba miedo entrar ahí y terminar hecho mierda, entonces estaba en ese punto raro donde no sabía si seguir jugándole al vrg o salir de ahí antes de engancharme más o verla solo como amiga o npi, pero pues claramente… no salí, porque a la siguiente semana seguimos hablando bien.
Y llegó el martes 23 de septiembre, ese día decidí acompañarla otra vez al metro que le quedaba para su casa, ya antes la había acompañado a Tacuba una semana antes y honestamente esos caminos eran donde más se me salía lo estúpido, ahí era donde más chistes hacía, más tonterías decía y más improvisaba cosas que ni yo entendía pero Hanna se reía muchísimo y no sé… me encantaba escucharla y verla reír, porque no era una risa fingida ni forzada, no, era de esas risas que hacen que quieras seguir hablando aunque estés diciendo puras mamadas y yo, pues mamadas me sobraban.
Pero ese 23 de septiembre fue diferente, cuando llegamos a Metro Tacuba nos tardamos como diez minutos despidiéndonos diez largos minutos y ninguno se iba, nos abrazábamos, nos separábamos poquito, volvíamos a acercarnos y otra vez lo mismo, cada vez estábamos más cerca y yo ya sentía horrible la tensión pero horrible en el buen sentido, de esa tensión donde literalmente el aire se siente pesado y ya no escuchas nada alrededor porque estás demasiado concentrado en la otra persona.
Y pues sí… estábamos a centímetros de besarnos, centímetros reales y yo me acercaba poquito, ella no se quitaba, luego yo me hacía para atrás porque me gusta meterle emoción y porque también me estaba orinando de nervios, pero cada vez era peor, ella me agarraba, yo la abrazaba más fuerte, nuestras caras pegadísimas y los dos fingiendo que no estaba pasando nada cuando claramente TODO estaba pasando.
Yo sentía que ella ya quería y pues yo también y muchísimo, pero justo cuando ya estaba decidido agarrarme de valor y besarla…
Ahí sí el universo me odió, entonces contestó, todavía súper cerca de mí, se despidió casi rozando mi boca, la abracé y la dejé ir, la vi subir las escaleras del metro y cuando llegó hasta arriba volteó y yo seguía abajo viéndola.
Le sonreí y le hice como binoculares, ella se fue, pero yo me quedé ahí pensando muchísimo, porque ya no era juego, ya no era solo “me llamó la atención”, ya me traía completamente a sus pies y al día siguiente, miércoles 24 de septiembre, ella se quedó en la escuela a contestar un examen de bioquímica o algo así y yo también salía tarde, entonces la volví a acompañar, pero esta vez fue todavía peor más abrazos, más momentos pegados, más tensión, más miradas raras y ya había demasiada confianza física entre nosotros, de repente me agarraba el brazo, luego se pegaba mucho a mí, luego nos abrazábamos todo muy lindo.
Y cuando llegó el momento de despedirnos fue otra vez el mismo ritual eterno de nunca irnos, pero ahora que estábamos súper cerca… me ganó la tos…. y creo que sí le tosí en la cara, romanticismo premium 😜 . Seguía enfermo todavía, entonces ella nomás me dijo de q “ay, tu salmonela.”
Y yo todavía tuve la magnífica idea de de decirle “quieres que te contagie?” Estábamos pegadísimos cuando le dije eso y ella me dijo que no, entonces me hice el digno y le dije que ya se fuera, que ya la estaban esperando, la empujé poquito para que subiera las escaleras,
Subió dos escalones.
Se detuvo.
Y se regresó.
Fue directa hacia mí, me abrazó fuerte y dijo “ay, el viento” ahí ya perdí completamente la puta cabeza, porque le seguí el abrazo, la acerqué hacia la pared, me acerqué muchísimo a ella y ya podía sentir su respiración literal nuestras caras estaban más pegadas que mis huevos, podía sentir cómo los dos estábamos nerviosos y aun así ninguno se quitaba y en ese momento ya no estaba pensando. Ni en el tal Ian, ni en la salmonela, ni en nada,
así que me acerqué un poco más y…